Deslizamientos activos y potenciales daños
Durante la inspección de campo, los especialistas del Ingemmet identificaron la presencia de un deslizamiento antiguo cuyo desplazamiento supera el kilómetro de longitud.
Se han detectado signos de reactivación en esta masa, junto a la formación de un nuevo deslizamiento que cuenta con una corona de 438 metros y desplazamientos superficiales de hasta 2.2 metros, señala el informe técnico.
Este fenómeno cobra relevancia por desarrollar procesos de inestabilidad agravados por pendientes de entre 35° y 42°, un terreno abrupto que facilita el movimiento del agua y la erosión acelerada.
En sus proyecciones, Ingemmet advierte que un colapso podría represar temporalmente el río Vizcacha, afectando infraestructuras básicas como el puente que conecta Huaytará con Quito Arma, además de tierras agrícolas y viviendas cercanas a la ribera.
El canal de regadío de la margen izquierda podría quedar enterrado en caso de un evento mayor. Este tipo de colapso —según especialistas— suele generar escenarios de represamiento y desembalse, con graves repercusiones para los asentamientos rurales.
Medidas y recomendaciones de prevención
El informe destaca que los factores principales que condicionan la inestabilidad incluyen la pendiente, la débil composición de los suelos y la existencia de fracturas en las rocas, que actúan como planos de debilidad.
Como detonantes, se identifican las lluvias intensas y posibles sismos, situaciones comunes en esta región de la sierra central del Perú.
Ingemmet recomienda la reubicación preventiva de la población asentada en la margen izquierda del río Vizcacha y sugiere restringir el ingreso de personas al cauce ubicado en la zona inestable. Adicionalmente, el informe insta a mantener un monitoreo permanente del cerro Runayocc. “La finalidad del estudio es contribuir a la protección de la población local y a prevenir posibles daños en la infraestructura”, concluye el documento técnico.
La advertencia de Ingemmet sitúa a Huaytará y sus autoridades ante el desafío de adoptar medidas inmediatas en el manejo del riesgo geológico, en una geografía donde la estabilidad del terreno es un tema central para la seguridad y la continuidad de las actividades productivas.