¿Qué le dirías al ciudadano común sobre la figura del despachante?
Que entienda que no somos simples gestores ni empleados de la aduana. Somos personas físicas obligatorias por norma, solidarias en las operaciones con el importador o exportador. Respondemos por infracciones o delitos de nuestros representados. Además, tenemos una fuerte capacitación: estudiamos normas de clasificación, de valoración, aspectos legales, resoluciones diarias.
Los despachantes de mi generación dedicamos muchísimas horas a leer reglamentaciones de la OMA y del Mercosur. Hoy muchos colegas ya vienen con formación técnica o universitaria en comercio exterior. No es un oficio improvisado: requiere estudio y compromiso.
¿Qué reflexión hacés sobre logística y comercio exterior?
La logística es gravitante en el comercio exterior. Todo depende de cumplir tiempos sin generar costos excesivos. Sin logística, el comercio exterior no podría operar. El despachante necesita que la carga esté en movimiento constante —marítimo, aéreo, terrestre— y que la logística local acompañe. Los conflictos en terminales, los horarios y las entregas son parte de esa cadena. Para mí, comercio exterior, logística y despachante son inseparables.