En el caso de Electrolux, la acumulación de productos sin salida comercial se profundizó. Los depósitos de la planta rosarina exhibieron valores que empleados y supervisores calificaron como extraordinariamente altos para esta época del año. La producción de artículos como lavarropas, cocinas y heladeras experimentó una fuerte retracción, con líneas de ensamblado encendidas por debajo de sus capacidades técnicas. La empresa explicó internamente que el ajuste respondía a la necesidad de adecuar el volumen al mercado real.
Operarios y delegados indicaron que el deterioro del mercado del electrodoméstico golpeó a todas las escalas: grandes, medianas y pequeñas compañías del rubro transitan una recesión cuyos efectos se perciben tanto en el empleo como en la estabilidad del entramado industrial regional. Las pymes contratistas y los talleres que abastecen desde repuestos hasta servicios especializados dependen, en muchos casos, del ritmo que marque la producción de la fábrica principal.
Las suspensiones se planificaron de modo rotativo, para distribuir el impacto. Quienes quedaron fuera de la línea de montaje mantuvieron contacto con sus grupos de trabajo y solicitaron garantías de retorno efectivo una vez que mejore el escenario de ventas. Desde los distintos sectores operativos, la sensación de vulnerabilidad prevalece entre quienes todavía no fueron alcanzados por la medida pero comprenden que el excedente de stock reduce la necesidad de seguir produciendo en el corto plazo.
En el complejo donde se encuentra la planta de Rosario, la presencia de Electrolux y otras firmas históricas generó durante años un eje dinamizador para la actividad metalúrgica y la generación de empleo local. El retroceso actual afecta el poder de compra de los trabajadores y golpea la economía de los barrios adyacentes, que vieron menguar la actividad comercial y la contratación de mano de obra para tareas accesorias.
Ante la inquietud generalizada, la agenda de las próximas semanas incluye mesas de trabajo, solicitudes formales de apoyo institucional y el seguimiento de la situación productiva. La expectativa gira en torno a una eventual recuperación de la demanda interna, el acceso a financiamiento y la posibilidad de acuerdos entre empresarios, sindicatos y Estado que permitan mitigar el impacto.
La dimensión del problema cobra mayor densidad porque otras empresas dedicadas a la fabricación de electrodomésticos —como Mabe, Alladio y Liliana— también implementaron esquemas similares en diferentes regiones, lo que perfila un retroceso sectorial con fuerte anclaje en la retracción del consumo y la inestabilidad económica.
El relevamiento gremial advirtió que la suma de suspensiones y empleos en riesgo puede superar los 3.000 casos en la provincia de Santa Fe y zonas industriales del sur bonaerense si no aparecen medidas que incentiven la recuperación de la actividad. El sector metalúrgico, a través de sus representantes, sostiene que la preservación del tejido industrial requiere respuestas que vayan más allá de acuerdos temporales y planteó que la urgencia se trasladó a los hogares de miles de familias.
El Grupo Electrolux es una corporación multinacional sueca que fabrica electrodomésticos para uso doméstico y profesional, y vende más de 55 millones de productos al año a clientes de 160 países.
Los productos de Electrolux incluyen heladeras, lavavajillas, lavarropas, microondas, placas vitrocerámicas y de inducción, hornos, máquinas para hacer pasta, aires acondicionados, aires acondicionados portátiles y aspiradoras, entre otros productos vendidas bajo las marcas: Electrolux, Lux, AEG, Zanussi, Corberó, Benavent, Eureka (aspiradoras), Frigidaire, Fensa, Mademsa y Somela, entre otras.