La reciente popularidad del magnesio como suplemento para dormir se ha disparado, impulsada por tendencias en redes sociales que lo muestran como una solución natural y rápida ante el insomnio.
No obstante, la eficacia de este mineral carece de respaldo científico concluyente y los profesionales de la salud advierten sobre los posibles riesgos de su uso sin orientación médica adecuada. Así lo señalan expertos consultados por la Cleveland Clinic y la BBC, quienes insisten en priorizar una dieta equilibrada antes de considerar la suplementación.
Qué es el magnesio y por qué es fundamental
El magnesio es un mineral esencial para el funcionamiento del organismo. Según el nutricionista Ricardo Calle, entrevistado por BBC, este nutriente “contribuye a la salud neurológica, regula la parte cardíaca y es necesario para múltiples funciones bioquímicas”.
La relación entre el magnesio y el sueño se atribuye, en parte, a su influencia sobre el sistema GABA, un neurotransmisor que favorece la calma, y a su capacidad para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Calle precisa en BBC que el magnesio “ayuda a bajar la intensidad de la excitación neuronal y disminuye la probabilidad de arritmias”, aunque aclara que estos efectos dependen de los niveles previos del mineral en el organismo. Si los valores ya son adecuados, el cuerpo elimina el exceso y no se generan beneficios adicionales.
Tipos de suplementos y diferencias clave
Existen distintas formas de suplementos de magnesio, como el citrato, el bisglicinato y el óxido. La elección está determinada por la absorción y la tolerancia individual.
Calle recomienda en BBC fijarse en la cantidad de magnesio elemental de cada presentación, ya que un envase puede indicar “citrato de magnesio 1.000 mg”, pero esa cifra no corresponde necesariamente a la cantidad real aprovechable por el organismo.
El Dr. Umeda, de Cleveland Clinic, aconseja las formas glicinato o citrato y evitar el óxido, que actúa principalmente como laxante y resulta poco útil para afrontar el insomnio.
La mayoría de los especialistas acuerda que la forma más segura y eficaz de obtener el magnesio necesario es a través de la alimentación. Calle destaca en BBC que una dieta variada, con verduras, frutas, lácteos, frutos secos, legumbres y pescados como el salmón, suele cubrir los requerimientos diarios del mineral.
Por su parte, Padilla sugiere seguir patrones alimentarios similares a la dieta mediterránea y ajustar la dieta con apoyo de un nutricionista en caso de restricciones digestivas o intolerancias.
Para la gran mayoría, una alimentación equilibrada garantiza niveles óptimos de magnesio y evita los riesgos asociados a la suplementación no supervisada.